sábado, 5 de abril de 2014

Los niños de Gustave Doré






Ilustraciones para Caperucita Roja, Pulgarcito, La Bella Durmiente, Gargantúa y Pantagruel

Gustave Doré. Francia. 1832-1883.

miércoles, 2 de abril de 2014

Detienen a la poesía, por Mercedes Calvo Astiazarán





Por el umbral del cielo
viene la abuela
trayéndome manzanas
para la escuela.

Se detiene en la puerta
no quiere entrar.
Cae la lluvia de junio
sobre el cristal.

Yo froto las manzanas
con mi pañuelo
mientras borra caminos
el aguacero.

Toda la tarde hablamos
de aquí y allá
porque hay muchas maneras
de conversar.

Del libro Los espejos de Anaclara

Escribí este poema para mi hija. Mi madre había muerto hacía tres años y ella seguía buscándola. Necesitándola. Cuando fuimos a Salto (Uruguay) quiso ir al cementerio donde la habíamos dejado. No estaba allí. Tal vez en su casa, entre sus cosas… No, allí se hacía aún más fuerte la ausencia.

Lo escribí para ella. También para mí, claro. Mi madre me visita seguido, sobre todo los días de lluvia, sobre todo los días de junio. Es mi madre pero es, sobre todo y siempre, la Abuela. Todos la seguimos llamando así. Y todos la sentimos llegar, trayéndonos manzanas o lo que sea. Siempre trayéndonos algo.

Cuando encontré, por casualidad, este poema recogido en un libro para estudiantes, la primera reacción fue confusa. Primero, de cierto pudor por verlo “expuesto” así, solito, entre textos de otros autores. Sí, él ya había sido publicado, pero en un libro mío, de poemas, donde todos los demás en cierta manera lo abrazaban, lo contenían. Después me dije que era una tontería: era bueno que él, justo él, hubiera sido seleccionado. Sin duda hay muchos nietos que buscan. Tal vez fuera para ellos un consuelo saber que algún día de lluvia, con sólo proponérselo, el reencuentro puede ser posible.

Pero cuando releí el poema me sorprendí: vi que algunas palabras habían sido sustituidas por espacios en blanco. Por ejemplo, donde escribí Se detiene en la puerta, había sido suprimida la primer palabra y debía seleccionarse, entre las opciones planteadas - me, te y se- la que el estudiante considerara correcta. Había otros dos ejercicios similares, pero me detuve en éste, confundida. Yo había escrito se detiene, pero ¿era esta la opción correcta? Porque sin duda mi madre también me detiene: no debo cruzar ese umbral, y también te detiene a ti, mi hija: tú y yo pertenecemos todavía a este lado oscuro donde seguimos buscando y preguntando. Hay un umbral, invisible pero cierto donde todos – me, te, se y nos- debemos detenernos porque aún no nos es dado develar el misterio.

Las instrucciones decían que el estudiante debía ser capaz de resolver los tres ejercicios en treinta minutos de trabajo autónomo. Ha pasado ya ese tiempo y yo me sigo preguntando. Intuyo que mis preguntas van por un lado distinto al de la mera concordancia del pronombre y el verbo. Pero no logro comprender por qué se eligió este poema, cualquier poema, para resolver ese aspecto.

Guardo como un tesoro un viejo libro -1968- del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal llamado, precisamente, Poesía. En el prólogo, firmado por Carlos Alberto Garibaldi, las palabras al maestro son estas: “Es común utilizar el poema en la enseñanza del idioma, particularmente en lo que se refiere a conocimientos gramaticales. Es necesario un uso muy cauteloso y sutil. El solo intento de explicar un poema o de someterlo a examen gramatical, puede hacer estallar el claro espejo de su armonía, desvanecer su sortilegio, convertirlo en material inerte de laboratorio, fatigar la poesía y hacerla estéril como valor estético.”

En el texto donde está seleccionado mi poema las palabras al maestro dicen que “se trabaja en los niveles macro y microestructural tratando aspectos como jerarquización y ordenamiento de información textual, análisis de relaciones lógicas entre ideas, reconocimiento de la progresión temática, relaciones léxicas y referencia pronominal”

No creo que mi poema pueda aportar nada en esos temas. Yo sólo quise ayudar a mi hija a entender dónde estaba la abuela.


Texto extraído de su blog Palabras en los ojos. En el Día internacional del Libro Infantil.
Imagen: Theo Angelopulos

Mercedes Calvo Astiazarán, Uruguay.

martes, 1 de abril de 2014

Hablando sobre literatura para chicos

Programa del canal Encuentro. Con Luis Pescetti, Isol, María Teresa Andruetto, entre otros, abordan el tema de la literatura para niños, las convenciones, las rupturas y los permisos.


En vísperas del Día Internacional del Libro Infantil.

domingo, 30 de marzo de 2014

Semilla, de Claudia Masin



Yo quiero estar en la respiración dificultosa del chico moribundo,
el ladrón adolescente tirado en el asfalto mientras una multitud
lo muele a golpes, ser la catarata de imágenes
que aparecen para liberarlo de la fealdad de lo que ve:
los pasos inseguros sobre el piso de tierra, la alegría de poder
pararse al fin sobre las dos piernas, un árbol pequeño el cuerpo
guiado por una rama vieja, un tutor que no lo deja crecer
hacia el sol aunque le permita recibir algo de su tibieza.
Quiero vivir el día en que se desató la cuerda y la rabia quedó suelta,
a merced del terror que iba a empezar a alimentarse en el estómago
de la bestia, su propia mala estrella concibiéndose desde antes
de su nacimiento, antes de que pudiera hablar, pensar, antes
de que supiera que iba a vivir una vida donde el oxígeno
nunca iba a alcanzar para él, donde tendría que respirar
conteniendo el aire, como si estuviera en el fondo del océano,
y aunque hubiera suficiente para todos, más de una vez
amanecería boqueando como un pez fuera del agua,
casi muerto. Que allí, tirado en el cemento, no haya
sido ese pez en la orilla al que las aves carroñeras
miraban morir desde su cielo, que se haya sentido
de repente como un ciervo de los pantanos
o un topo malherido en medio del monte
y haya podido saber lo que saben ellos
acerca del momento en que se pierde
todo lo que se tiene: el mundo, la selva, las largas caminatas
de la manada hacia las tierras más fértiles, el aire pesado
de los humedales, el placer físico de correr desesperadamente,
el olor de la tierra empapada por un temporal
poderoso y breve, el hambre, la dentellada que se da
y se recibe, el corazón desbocado que se enlentece,
el dolor, la vida que se dispersa en el aire como una semilla,
un ramalazo de luz que pasa a través de las ramas y descansa
sobre el pasto mojado. Que haya sentido en la sangre,
junto con la gracia de haber estado vivo, la esperanza
de una revuelta que escriba otra historia para él,
donde la peste incubada en los otros no le caiga sobre el cuerpo
desde la niñez y lo maldiga.

                                La mamá de David Moreira, joven apaleado y asesinado por los 
                                vecinos en un barrio de Rosario, con la foto de su hijo.

Claudia Masin. Argentina

jueves, 20 de marzo de 2014

Las víctimas del Ritalin y el TDAH

"Estamos drogando a niños normales para que actúen menos como niños normales y obligándolos a que actúen como los adultos dóciles que se supone les están enseñando. El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no es un desorden, ni una enfermedad, ni un síndrome, ni un desequilibrio químico del cerebro. De hecho, no existe en absoluto. Es 100% un fraude. Se trata de una enfermedad fabricada, una enfermedad inventada que produce ganancias inmensas para los psiquiatras, pediatras, médicos familiares, neurólogos, psicólogos, distritos escolares y, sobre todo, para las compañías farmacéuticas", señala el Dr. Fred A Baughman, neurólogo de adultos y niños, certificado por el Colegio Americano de Psiquiatría y Neurología y miembro de la Academia de Neurología de EEUU. 


Se habló por primera vez del TDAH en 1970, cuando se suponía afectaba a 150.000 niños. De forma creciente, en las últimas décadas, esta supuesta afección que en la actualidad afectaría a 5 millones de niños, ha permitido a los profesionales de la salud y de las escuelas, clasificar de manera general un comportamiento que les permite establecer límites químicos a la conducta del niño o el joven inmerso en el ámbito escolar. Así comenzó a medicarse a los niños con una droga altamente adictiva: el Ritalin. 

En este escalofriante informe sobre los jóvenes medicados luego de varios años, realizado por Reporte Merrow, uno de ellos señala: "la vida es más interesante cuando no estás en Ritalin".



"Donde se necesitaba solo el sentido común, la disciplina y la responsabilidad del maestro, la psiquiatría y las grandes empresas farmacéuticas han sido involucradas. La legislación y el Congreso les han permitido introducirse en nuestras escuelas y así han extraído ganancias, diagnosticando y drogando a nuestros niños completamente normales. Una vez que los niños son etiquetados con TDAH ya nunca más son tratados como niños normales. Una vez que cualquier droga psiquiátrica circule por sus cerebros o cuerpos, son, por primera vez, física, neurológica y biológicamente anormales", señala Baughman quien ha dedicada buena parte de su tiempo a denunciar este tema.



Fred A Baughman. EEUU, 1932. 

sábado, 8 de marzo de 2014

Un universo encantado, por Osvaldo Bossi

“…suelo responsabilizar a la infancia. 
Mejor dicho: a la mirada del niño que fui hace mucho tiempo, con esa especie de lente, 
o microscopio sublime, que la poesía utiliza para transfigurar las cosas a nuestro alrededor”. 

Osvaldo Bossi


Ruego por el tornado
Que no regrese, que no relinche
contra la ventana como un caballo
y a su paso se lleva los muebles, abrigos de lana,
ollas, el televisor... Sobre todo que deje en paz
al techo: cada chapa fijada con clavos
a los tirantes, no las arranque como a barajas de cartón.
No se pavonee en torno a mi lámpara
y lo confunda todo con esa voracidad omnívora,
sin restricciones. Que yo no piense: En el fondo,
en el centro de su pecho, se esconde un sitio calmo
para nosotros. Que yo no encuentre cierta belleza
o música en esa órbita destructiva. No finalmente,
molido a palos, recaiga sin consuelo en el odio
o torne a la guardia que forjó un niño tímido.

de Ruego por el tornado (2006)

Mi amigo Raulito
(fragmento)

A mí me hubiera gustado olvidarme
de Raulito Lemos,
de su pelo negro y azulado, un poco
apelmazado en la nuca,
de su mirada de ojos chiquitos y saltones
pidiéndome todas las noches lo mismo.
No que lo quisiera (porque mi cariño
estaba a la vista) sino que me inclinara en esa tierra
que se extendía bajo las estrellas,
peligrosamente, junto a él.

de El muchacho de los helados y otros poemas (2006)
....

¿Cómo fue tu infancia? ¿Cómo la recordas hoy?

Hace poco terminé de escribir una pequeña novela en la que hago un relato de infancia. Es, como dice Silvina Ocampo, la invención de la infancia. Yo pude inventar esas coordenadas y por lo tanto, pude ser el narrador, y no el narrado por otros. Ese trabajo me llevó casi toda la vida. Creo que fue una infancia cargada de dificultades, justamente porque no había un lugar.

En tu obra, la infancia aparece de muchas formas. Tu próxima nouvelle la tiene como escenario, pero también el primer libro que publicaste, Del coyote al correcaminos, está nutrido de esa experiencia. ¿Qué relación establecés entre la infancia y la poesía?

Toda. Si no hubiera existido la poesía, ese chico no hubiera llegado hasta acá. Intacto, en algún punto, como decía en la presentación. Gracias a la poesía ese chico pudo preservar esas coordenadas. Creo que si libero a ese chico, me libero a mí, como un acto de justicia. No podría liberarme como persona si antes no puedo liberar a ese chico. Y a la vez, implica estar atrapado en ese universo, un universo encantado, no sólo por la mirada de él, en la que quiere conservar cierta belleza del mundo, sino porque es una mirada que está atrapada, todavía hechizada, y la poesía mantiene ese lugar de encantamiento. El día que se libere ese chico, dejaré de escribir, o escribiré otras cosas. Mientras, es todo un trabajo para revelar esa cárcel, y para liberar ese imaginario.

Fragmento de la entrevista publicada en Malón, Malón. Leer completa.

Osvaldo Bossi, Argentina, 1963.

martes, 4 de marzo de 2014

Demasiado joven, por Natalie Naccache







"Deja a las niñas sin comida y sin agua, pero no las prives del maquillaje, el peinado y las uñas", dirá la estilista Lydia del Papillon Rouge, un salón de belleza de Moussaitbeh, Beirut (Líbano). 

Conocido por las guerras y su cocina, el Líbano tiene en la actualidad la reputación de tener las mujeres más bella, en cuanto al porcentaje per cápita en el mundo. En Beirut hay 4 mujeres por cada hombre por causa de la guerra y de las migraciones por trabajo. El 50 % de los libaneses tienen 20 años y menos; una población muy joven. 

Influenciadas por sus madres, las jóvenes y niñas, tienen fiestas de belleza y las adolescentes y mujeres usualmente realizan sus visitas regulares a los salones para producirse. En las calles de Beirut son muy populares los salones de belleza, a los que asisten niñas desde los cinco años de edad. Esta es la realidad que retrata la fotógrafa Natalie Naccache en su ensayo Kteer Jeune (2009-2010).


Natalie Naccache. Gran Bretaña.