Otra forma de ver

viernes, 14 de agosto de 2015

El VII Festival de Poesía en la Escuela te está esperando

Este 2015, entre el 5 y el 16 de octubre el Festival de Poesía en la Escuela llegará por primera vez a cubrir prácticamente todas las provincias de la Argentina.




Es el resultado de un trabajo de cinco años, cientos de voluntarios (poetas, artistas, docentes, talleristas) y del espíritu que nos reúne en esta necesidad de acercarnos y acercar la poesía a los chicos y jóvenes de nuestro país.

A lo largo de los años, este programa se ha sustentado por su espíritu autogestivo. Si bien hubo momentos en que tuvimos algún subsidio, apoyo institucional, premio o donativo, este año optamos por una Campaña de Financiamiento Colectivo en la plataforma Panal de Ideas.

He aquí un video con la presentación del proyecto:

VII FESTIVAL DE POESIA EN LA ESCUELA from Alejandra Correa on Vimeo.

Y esta es el sitio de la campaña, para quienes quieran aportar su granito de arena. Los fondos recaudados serán destinados a la compra de útiles escolares para los talleres, libros de poesía, gastos de traslado y producción del festival:

http://panaldeideas.com/proyectos/vii-festival-de-poesia-en-la-escuela/

Gracias por tu aporte ¡¡¡

martes, 4 de agosto de 2015

Morir en un país que apenas se conoce a si mismo, por Minae Mizumura

Para una niña japonesa que nació justo después de que terminara la ocupación americana, nada era más sencillo que entender la historia de su país. Olvídense de los detalles. Todo lo que tenía que saber era que el pasado de su país estaba dividido en dos períodos, el bueno y el malo, o antes de la Guerra y después de la Guerra. Le contaron que las cosas habían sido terribles en su país antes de la Guerra. Naturalmente, la Guerra en sí había sido terrible. Y su pueblo también se había comportado de forma terrible, tan terrible que de hecho merecían lo que obtuvieron, incluyendo el Little boy en Hiroshima y el Fat man en Nagasaki que afortunadamente habían puesto fin a toda esa locura. Estaba agradecida de haber nacido después de la Guerra, sabiendo que los días oscuros – los días sombríos- habían terminado y que de allí en más todo iría cada vez mejor. “Feudal” es la palabra que usaron los adultos educados para desdeñar cada uno de los vestigios de su pasado, el país entero le daba alegremente la despedida a la “feudal” esto y el “feudal” aquello... Un bowl de arroz era considerado feudal, y debía ser reemplazado por brillantes rebanadas de pan blanco que como todos sabían, te hacía más inteligente. Los budines de arvejas eran feudales, debían ser reemplazados por cremosas y esponjosas tortas que como todos sabían te hacían más fuerte. Los vendedores de Tofu debían desaparecer porque debías comer bistec en su lugar. El futón debía ser reemplazado por la cama. El kimono por los pantalones y los vestidos. Los caracteres chinos debían ser reemplazados por signos fonéticos. Tal vez en una década o dos, los japoneses alcanzaríamos a ser tan inteligentes y fuertes como los Americanos. 



Este agosto se cumplen 70 años del ingreso de Japón a este dichoso estadío histórico. Setenta años es mucho tiempo. La niña que nació después de la Guerra es ahora una mujer aproximándose al invierno de su vida. Sin sorpresa, ella, como algunos otros en su país, está finalmente comenzando a comprender que algo terriblemente ominoso estaba ocurriendo mientras ellos se deshacían alegremente de su pasado. Y ahora, claro, es demasiado tarde. Han sido abandonados con un país que apenas se conoce a sí mismo, un país que apenas tiene historia. Qué triste es que sea este saber el que ella deba llevar a la sepultura.


Texto extraído del volumen digital Me lo llevaré a la sepultura, varios autores, editado por el MALBA, Buenos Aires, Argentina. Se puede descargar desde aquí. Imagen: Kisho Tsukuda. 

Minae Mizumura, Tokio, 1951.

jueves, 2 de julio de 2015

Los niños de Nicholas Winton

A los 106 años de edad, falleció Nicholas Winton, conocido como "el Schindler inglés", por haber salvado 669 niños de morir en manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

Con 29 años, Winton ideó una complicada operación para enviar en 1939 de Praga a Londres a los menores por medio de varios convoyes de trenes. Winton dijo que sólo tuvo «suerte» y se encontró "en el lugar adecuado en el momento adecuado".

Una de las supervivientes, Zuzana Maresova, que entonces tenía siete años, declaró entre sollozos a la emisora Radiozurnal que la relación con Winton era difícil de describir. "Éramos más que amigos, era el hombre de nuestro corazón. No se puede explicar", dijo la mujer que cuando niña salió en uno de los ocho trenes fletados por Winton desde la Estación Central de Praga.

Maresova sólo conoció los detalles de la operación humanitaria en 1999, cuando Winton vino a la capital checa invitado por el entonces presidente Vaclav Havel, para asistir al estreno de la película «All my loved ones», rodada en su honor, y antes de que su figura cobrara relieve entre los checos. «Fue el primer encuentro. Y después hubo muchos más», dijo Maresova sobre aquel emocionante momento, cuando ella todavía no sabía nada, y le fue presentada la persona que la salvó.

Hace exactamente 76 años que salió de Praga unos de los convoyes con 240 niños, que el entonces financiero ayudó a salvar. Se tuvo conocimiento de la operación cuando la cadena pública británica BBC, en 1988, emitió un programa en el que Winton pudo reencontrarse con muchos de las personas que salvó de los campos de exterminio nazis.

Había sido su mujer la que, ordenando la buhardilla de la casa, encontró papeles que hablaban de la acción humanitaria, que consistía en que Winton conseguía visados, fianzas y familias adoptivas para los niños. Pero fue algo que permaneció en secreto durante 50 años, hasta que ella se enteró y lo hizo público.





martes, 30 de junio de 2015

Collages de infancia, por Henry Darger



Érase una vez un recién nacido, el día 12 de abril de 1892. No recuerdo el día en que murió mi madre o quién adoptó a mi pequeña hermana. Era demasiado joven entonces. Mi padre y yo vivíamos en una casa pequeña entre las calles Adams y Monroe. Ya que él era cojo, yo compraba la comida, el café, la leche y otras provisiones y lo gestionaba todo. Mi padre era sastre, se tomaba todo con mucha calma.

En Navidad solía recibir imágenes de colores y libros de niños. Cenábamos pollo. De vez en cuando para pintar dibujos y otras cosas, tenía potes de pintura, pero los compraba yo. Antes de ir a la escuela, ya podía leer los periódicos porque mi padre me había enseñado. Por eso, pasé del primer curso al tercero (...) En esos días los adultos consideraban que los niños eran inferiores a ellos. Pero para mí ellos, y especialmente los desconocidos, eran inferiores al polvo bajo mis pies.

Las tormentas de nieve me interesaban mucho. Todavía me interesan, por muy mayor que sea. Me quedaba todo el día en la ventana cuando nevaba. En especial cuando había una gran neblina gris. Siempre tuve un carácter muy voluntarioso y un temperamento muy malo. Siempre estaba muy determinado a que las cosas fueran de mi agrado. La gente decía que tenía fuego en los ojos. No aguantaría un invierno sin nieve. Un día lloré porque dejó de nevar y mi pobre padre me miró tan raro...




Me mandaron luego a una escuela pública llamada The Skinner, los estudios se me daban bien y no intentaba perjudicar a nadie. Me hacía demasiado el gracioso, hacía ruidos con mi boca, mi nariz, mi garganta, lo cual molestaba mucho a los demás niños. Me miraban mal, mis ruidos los ponía muy nerviosos. Los desafiaba, así que algunos intentaron pegarme. Mi profesor dijo que ellos eran los niños más obedientes que había visto y por desgracia mi actitud desagradable hacia ellos provocó mi expulsión del colegio. Menudas cosas hice para ser considerado un loco. (...)

No sé cuanto tiempo me quedé en aquella misión, pero en el último curso me vio un médico y dijo que mi corazón no estaba en su sitio. ¿Dónde se supone que debería estar? ¿En mi estómago? Entonces no lo sabía pero me llevaron al médico para averiguar si era retrasado o loco. Y si hubiera sabido lo que me iba a pasar me hubiera ido corriendo. 

Un día de noviembre, frío, amenazante y ventoso, me pusieron en un tren para Chicago para que fuera a una institución para niños con problemas mentales en Illinois. De haber sabido que me iba a un manicomio de niños jamás hubiera perdonado a los de la misión. ¡Yo, un niño retrasado¡ Ahora estaba a más de 260 km de Chicago... Y de mi padre.




Había oído que había más de 1500 niños allí. Cuando fui adolescente me pusieron a trabajar en una granja del estado. De 7 a 17 hs. con media hora para almorzar...


De la autobiografía de Henry Darger. Escritor y artista visual cuya obra fue conocida después de su muerte. Escribió una novela - En el reino de lo irreal- de 15000 páginas, una saga sobre una sociedad de niños esclavos. En el siguiente documental se recorre su vida y obra. 

Agradezco este post a Claudia Contreras.

Henry Darger, EE.UU. 1892-1972.

jueves, 25 de junio de 2015

Los niños de Vivian Maier


La historia comenzó cuando John Maloof adquirió en una subasta muebles y antigüedades que fueron puestos a la venta por los dueños de un depósito de almacenamiento debido a los pagos atrasados de sus dueños. Dentro de esos muebles, Maloof descubrió una increíble colección de más de 40 mil negativos, en su mayoría de formato mediano, cuya existencia ignoraba.

Maloof encontró un nombre, Vivian Maier, escrito con lápiz en los sobres de laboratorio. Decidió entonces buscar información sobre la dueña de estos muebles y sus negativos fotográficos. Quería conocerla y contactarla, pero en la casa de subastas le dijeron que se trataba de una anciana enferma. Decidió no molestarla.

La pesquisa del flamante dueño de la antigüedad le permitió contactar a Central Camera Co., una de las tiendas de venta de artículos fotográficos más antiguas de Chicago. Ellos le contaron que habían conocido a Vivian, porque de vez en cuando les compraba la película que utilizaba para sus trabajos.

Por lo poco que sabían de ella, se trataba de una refugiada judía francesa, nacida el 1º de febrero de 1926 y que había llegado a Estados Unidos en la posguerra, en la década de 1950. Incluso, algunos de sus trabajos muestran la ciudad de Nueva York, donde probablemente Maier residió durante algún tiempo.Los dueños de Central Camera dijeron también que tenía un trato muy distante y que amaba las películas extranjeras, a las que valoraba mucho más que a las americanas.

Además de los entre 30 y 40 mil negativos de esta colección, unos 10 a 15 mil negativos más seguían aún en rollos sin revelar desde los años 60. Todavía hoy hay unos 600 rollos en esa condición.
En algunas de sus fotos se ven niños, y muchas están ambientadas cerca de la playa. Al parecer, según reconstruyó Maloof, Maier trabajaba como niñera para una familia en el lado Norte de la ciudad de Chicago.

El 21 de abril de este año, apareció en el diario Chicago Tribune el obituario de Maier. Según ese texto vivía en Oak Park, un suburbio de la ciudad, y era "una segunda madre de John, Lane y Matthew".

Después de contactarse con el diario para saber quién había dado la orden de publicar el aviso, John Maloof llegó a una dirección en el lado Norte, que no existía, y un número de teléfono que estaba fuera de servicio. Tantas preguntas sin contestar lo llevaron a crear un blog para difundir la obra hallada, Vivian Maier - Her Discovered Work . Desde allí, Maloof consulta qué hacer con este gran legado, hasta hoy desconocido.

El documental Finding Vivian Maier habla de este enorme trabajo de rescate y conservación y de la controvertida personalidad de la fotógrafa. 


Vivian Maier, Francia/EEUU, 1926-2009
http://vivianmaier.blogspot.com

Agradezco esta entrada a Ivett Montalvan.