jueves, 19 de mayo de 2011

Tierno como un elefante, por Milo Lockett


Yo crecí en una casa de clase media, religiosa, siempre me río mucho de ese slogan. Mi padre muy trabajador, gente con mucho respeto hacia la vida, las oportunidades, el derecho que tenemos que tener todos y que muchas veces no se presenta, mi mamá crió muchos chicos en casa, mi casa era el lugar donde se tomaba la leche y se comía. Fuimos criados de una forma muy libre e independiente. Siempre se nos permitió elegir y discernir. Tuve la posibilidad de trabajar de muy chico sin tener la necesidad de hacerlo. A los 14 años dejé la escuela. Lo hablé con mi papá y mi mamá y, si bien no estaban de acuerdo, lo aprobaron. Ahí ya hay un antecedente de libertad. No había mucho arte en mi casa, pero si teníamos libertad de expresión. Cuando era chico hice los talleres de bellas artes. Después hubo una etapa donde no dibujé nada y a los 20 retomé con la idea de pintar. Luego volví a trabajar, siempre de otra cosa. Recién hace diez años tomé la decisión de dedicarme de lleno a la pintura.

Un profesor de dibujo que se llama Mario Banegas -todavía me lo encuentro-, cuando yo era muy chico, fue la persona que me entusiasmó con el dibujo. Hace poco me encontré con él en una muestra en el Museo de mi provincia y me da como vergüenza, gente tan importante en mi niñez y que ahora me reconozcan como un artista… para vos sigue siendo tu maestro de la primaria, se te mueve todo, vos sentís admiración por el tipo y él se enorgullece de vos. 

Ojo, es un trabajo divertido: estar sucio no tiene precio. Tengo 40 años y parezco un chico de siete. También te brinda muchas relaciones humanas con gente, con situaciones de vida… se me abrieron muchas puertas.



En este video Milo Lockett se refiere a los chicos y el arte.




Aquí puede verse una muestra de su obra.




Milo Lockett. Argentina, 1967.

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